El PSOE se atrinchera en la defensa del Ejecutivo y niega pactos con Bildu | España



El PSOE se afanó este lunes en apaciguar el malestar de algunos de sus barones y de dirigentes históricos como Alfonso Guerra, que se han manifestado públicamente en diversos medios contra el acuerdo del Gobierno con Bildu para aprobar los Presupuestos Generales del Estado. “No hay ningún pacto”, reiteró el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, tras la reunión de la ejecutiva federal. En ella, el presidente Pedro Sánchez se quejó en su intervención por haber conocido las discrepancias de algunos líderes territoriales socialistas a través de los medios de comunicación.

Por mucho que lo intenta, el PSOE no logra pasar página al voto de EH Bildu contrario a las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos. No hay día que no se lo recuerden. Lo paradójico es que, cuando no es el PP, los reproches proceden de fuego amigo. El caso es que la holgada mayoría de 198 votos frente a 150 con que el Gobierno resolvió el jueves su primer gran examen para sacar adelante las cuentas públicas de 2021 y acabar con la vigencia de los últimos Presupuestos de Mariano Rajoy, prorrogados desde 2018, no ha dado el respiro que esperaban en La Moncloa y en Ferraz. El presidente Sánchez no tendrá tregua en las tres semanas de negociaciones para apuntalar las cuentas con la mayoría absoluta que necesita en las votaciones definitivas.

El PSOE insistió, pese a que por momentos pareciera que predicaba en el desierto, en que no ha cerrado ningún pacto de Presupuestos con EH Bildu por mucho que el PP y parte de su propio partido sostengan lo contrario. “No hay pacto, lo que ha habido es una actitud de un grupo político que no se ha sumado a una enmienda a la totalidad a los Presupuestos. No tenemos ninguna garantía de que vayan a apoyar el Presupuesto más allá de los partidos del Gobierno”, repitió Ábalos en una comparecencia de prensa centrada en la supuesta alianza con Bildu. Lo mismo dio que el número tres del PSOE proclamase que la ejecutiva había valorado “muy positivamente y con una esperanza reforzada” el rechazo el jueves pasado en el Congreso a las enmiendas a la totalidad a los Presupuestos. Pese a la polvareda por el posicionamiento de Bildu, Ábalos remarcó que el Gobierno “no puede renunciar a los votos de nadie, no hay mecanismos para ello”, al tiempo que destacó cómo el PP había coincidido en la votación con otros partidos independentistas. “¿Hay acuerdo entre el PP y Junts per Catalunya, del señor [Carles] Puigdemont? ¿Es casual que coincidan tanto? No lo creo, como es nuestro caso”, zanjó.

El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE se mostró contrariado en la reunión de la ejecutiva federal por conocer la opinión de algunos barones en cuestiones estratégicas como los Presupuestos a través de los medios de comunicación antes que por una conversación directa o a través de los órganos del partido. “La lealtad es importante”, expresó al final de la reunión según las fuentes consultadas por EL PAÍS. “Todos tienen mi teléfono y siempre respondo”, incidió Sánchez a raíz de las críticas de varios presidentes autonómicos por el apoyo de Bildu a la tramitación de las cuentas públicas.

En un espacio totalmente favorable —del medio centenar de miembros de la dirección solo dos, Guillermo Fernández Vara y Patxi López, no apoyaron a Sánchez en las primarias de 2017—, el presidente socialista recalcó que no había recibido ninguna llamada de líderes territoriales molestos con el respaldo de la izquierda abertzale. Las palabras del líder del PSOE, mucho más crudas que el tono templado empleado en público y en privado por Ábalos, no contribuyeron a que la tormenta amainase. Los presidentes autonómicos críticos tomaron nota. Y todos optaron por el silencio.

El que no lo hizo fue un peso pesado del PSOE. Un referente del partido pese a que hace tiempo que no desempeña ningún cargo orgánico. “Hay muchos socialistas que tienen un nudo en la garganta, un grito que no sale por sentido de la responsabilidad, pero que están deseando gritarlo: con Bildu no, tal cual decía el presidente del Gobierno”, arremetió Alfonso Guerra a primera hora de la mañana en TVE. No fue el único recado del vicepresidente del Gobierno y vicesecretario general del PSOE con Felipe González. “[Sánchez] está atrapado en una tela de araña que él mismo ha tejido (…) Habló mil veces de que con Bildu no llegará a nada, y lo hace”, se despachó Guerra. “Estoy en las antípodas del pensamiento del PP, pero si me preguntan de dónde estoy más lejos, le digo que de Bildu”, se terminó de desquitar.

“Respetamos sus palabras. Las realidades son distintas a las que nos toca vivir en cada momento. Nosotros tenemos una responsabilidad muy importante, y que es la primera: sacar al país de esta situación [de crisis]”, tiró Ábalos de diplomacia. Unos minutos antes Sánchez aseveró, en una alusión implícita a las declaraciones de Guerra, que él “siempre es del PSOE” frente a quienes se reivindican a sí mismos como “el PSOE de siempre”.

Como contraparte a Guerra, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero intervino en favor de la cúpula actual del PSOE avalando el pacto con Bildu. “Ahora importan los Presupuestos, ahora que estamos en paz y sin violencia terrorista”, recalcó en una entrevista en La Sexta. “La democracia tiene que ser generosa y coherente” con aquellos que fueron “sus mayores enemigos”, abundó.

Sánchez hizo hincapié en la reunión de la ejecutiva precisamente en el papel que los socialistas desempeñaron para derrotar a ETA. “Somos el partido que terminó con la violencia terrorista” resaltó, según diferentes voces consultadas. “El que aprobó la mejor ley de víctimas”, apostilló. La banda terrorista anunció el “cese definitivo” de la violencia en octubre de 2011. En mayo de 2018 llegó su disolución, mediante un comunicado en el que informaba del “final de su trayectoria” y el desmantelamiento de todas sus estructuras.

“Nos separa mucho de Bildu, pero lo más importante es sacar los Presupuestos, es una prioridad de país”, intervino Patxi López en la Ejecutiva. El actual secretario de Política Federal del PSOE es una de las voces con mayor predicamento del partido. Sus coetáneos tienen muy presente que fue capaz de construir los consensos necesarios con el PP para ser lehendakari entre 2009 y 2012, rompiendo con la hegemonía nacionalista en Euskadi después de la deriva soberanista que impulsó Juan José Ibarretxe.

La trascendencia que el PSOE otorga a la aprobación de estos Presupuestos no fue solo puertas adentro. “Hubo una mayoría de 198 votos, de 12 formaciones distintas, que tumbó las enmiendas a la totalidad frente al PP, Vox, Junts y la Cup”, expuso Ábalos.

Los socialistas destacarán los próximos días las ocasiones en que el PP ha salido beneficiado del sentido del voto de los partidos independentistas. En particular de EH Bildu. Uno de los ejemplos más recientes que pondrán, y que estará muy presente en la sesión de control de hoy en el Senado, es cómo los Presupuestos de 2019 se truncaron a las primeras de cambio, en la votación de las enmiendas a la totalidad: el PP coincidió con ERC, Junts y EH Bildu. La consecuencia fue la convocatoria anticipada de elecciones generales en abril de ese año. Por primera vez desde 2011, el PSOE ganó los comicios. Otro ejemplo con el que deberá lidiar el partido de Pablo Casado es la elección de Ana Pastor como presidenta del Congreso en 2016. La responsable del PP resultó elegida con 169 votos. López obtuvo 14 menos. Los 25 votos en blanco fueron determinantes. ERC y EH Bildu fueron dos de los partidos que se abstuvieron.

Los barones críticos recelan ante pactos con ‘abertzales’ y ERC

Emiliano García-Page y Javier Lambán son, desde la reelección de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE en 2017, las principales voces discrepantes del principal partido del Gobierno. De vez en cuando los presidentes de Castilla-La Mancha y de Aragón suelen manifestar sus reparos a cada aproximación a los partidos independentistas. Hace un año, en las negociaciones en las que Sánchez amarró su investidura por solo dos votos —167 a favor, 165 en contra y 18 abstenciones, las de ERC y EH Bildu—, los dos barones no ocultaron sus reparos por que el proyecto socialista dependiese de los independentistas catalanes y vascos. Lo que casi nadie esperaba era que Guillermo Fernández Vara fuese el primero en demostrar su malestar con el acercamiento a la izquierda abertzale. “Ver a Otegi siendo clave para decidir los Presupuestos del Estado que combatió desde un grupo terrorista me produce una sensación muy dolorosa. Por un lado, de fracaso como país por no ser capaces de que sean irrelevantes. En lo personal iré a la farmacia a buscar un antiemético”, lamentó en un mensaje en Twitter. La sorpresa en Ferraz fue mayúscula.

Consciente del revuelo, el presidente de Extremadura y presidente del Consejo de Política Territorial, que reúne a los secretarios generales de todas las federaciones del PSOE, pidió este lunes la palabra para aclarar su posición en la ejecutiva federal socialista. “Os debo una explicación, lo que no me gustó fue la escenificación de Pablo Iglesias”, expuso Fernández Vara según varios compañeros de la dirección del PSOE. La ostentación que el secretario general de Podemos y vicepresidente segundo del Gobierno hizo el miércoles pasado del apoyo de Bildu en mitad del hemiciclo del Congreso, donde se saludó con la portavoz abertzale, Mertxe Aizpurua, indignó a Fernández Vara. Todas las voces consultadas insistieron en que el presidente extremeño mostró su respaldo incondicional a que haya Presupuestos.

Después del ruido de los últimos días, los otros dirigentes autonómicos se esforzaron en rebajar la tensión. Una tarea en la que también se implicó José Luis Ábalos. “He hablado con ellos, no tienen ningún interés en ser utilizados por quienes no quieren a este Gobierno y al PSOE”, señaló José Luis Ábalos. García-Page, que junto a Fernández Vara es el único presidente socialista que gobierna con mayoría absoluta, defendió un “acuerdo transversal” entre todas las fuerzas políticas para aprobar los Presupuestos. En un tono muy alejado del que empleó el viernes, cuando afirmó que pactar con EH Bildu “no tiene un pase”, este lunes expuso que el Gobierno, a pesar de quien le apoye, tiene que sacar adelante unas cuentas “porque lo contrario no es una opción” en la crisis actual. Con todo, García-Page dejó claro que para él “la estabilidad del país” no puede pasar por la izquierda abertzale: “Lo único que le podemos agradecer es que en este momento no estén amparando al terrorismo. Estoy esperando que reconozcan el daño que han hecho y que se disculpen con la sociedad española”, apostilló.

El presidente de Aragón, que la semana pasada aseguró que ERC es un “aliado inquietante” y criticó que se incluya el castellano en la negociación de los Presupuestos —Esquerra ha exigido que el castellano desaparezca como “lengua vehicular de la enseñanza” en la nueva ley de Educación—, optó por un perfil discreto, sin renunciar a sus preferencias por un acuerdo con Ciudadanos. “Yo no le voy a decir al presidente Sánchez lo que tiene que hacer, simplemente insistiré en que el modelo político europeo se ha apoyado siempre en el concierto entre la familia socialdemócrata, la conservadora y la liberal. España siempre ha adolecido de la parte liberal, en este momento fortalecer a la opción liberal por excelencia, es decir Ciudadanos, es muy importante” dijo Lambán.

La presidenta de Navarra, María Chivite, que el sábado cerró un acuerdo presupuestario con Bildu, se mostró comprensiva con el recelo en una parte del PSOE, pero insistió en el diálogo. “Puedo entender que desde el contexto de sus territorios sea más complicado, pero donde más directamente hemos vivido el terrorismo practicamos los acuerdos con Bildu. Pablo Casado nos puede dar pocas lecciones en la lucha contra el terrorismo”, concluyó.



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