La Policía saca del muelle de Arguineguín a unos 200 inmigrantes sin que tuviesen garantizada una plaza de acogida | España



La Policía Nacional ha sacado la tarde de este martes a 197 personas que se encontraban hacinadas en el muelle Arguineguín (suroeste de la isla de Gran Canaria) como “solución puntual” a la sobresaturación del lugar, según fuentes del Ministerio de Interior. La salida del grupo de las instalaciones custodiadas por la Policía no ha seguido el procedimiento y no se ha coordinado con la Secretaría de Estado de Migraciones, que no tenía previsto su traslado a un recurso de acogida. La decisión, según fuentes de Interior, ha sido una “solución puntual ante la alta ocupación de las instalaciones”. Las instalaciones portuarias están ocupadas en la actualidad por más de 2.300 migrantes, que tras haber sido rescatados aguardan allí la reseña policial, el resultado de sus pruebas PCR y la asignación de una plaza de acogida. Se da la circunstancia de que actualmente hay casi la misma gente en el muelle de Arguineguín que en todo el pueblo.

Sin saber adonde ir, los migrantes han estado vagando por los alrededores del pueblo pesquero, mientras las autoridades del municipio de Mogán, donde se encuentra el muelle, movilizaban autobuses para trasladarlos al centro de Las Palmas de Gran Canaria, en cuyas proximidades se encuentran la Delegación del Gobierno y el Consulado de Marruecos. El concejal de Seguridad de Mogán, Mencey Navarro, ha denunciado a Efe que el grupo quedó en la calle sin ningún tipo de recurso. “Los han dejado fuera sin comida, bebida ni destino al que ir, alrededor de las 16.00”, ha asegurado. Tras tener constancia de lo ocurrido, la Secretaría de Migraciones “ha dado instrucciones para recoger inmediatamente a estas personas y derivarlas al sistema de acogida”, ha informado una portavoz. Finalmente, los migrantes fueron trasladados en autobuses a alojamientos turísticos vacíos del sur de la isla.

“Denunciamos este desprecio continuado a los migrantes y a esta isla por parte del Ministerio de Interior”, ha asegurado en su cuenta de Twitter el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales. “Exigimos la dimisión de los responsables y la solución inmediata de esta crisis, que pasa por las derivaciones a la Península, no por abandonarlos en la calle”. El presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, reclamó por su parte “que se aclare lo ocurrido y que no vuelva a suceder”.

El Sindicato Unificado de Policía se ha pronunciado en contra de la decisión: “No se puede poner en la calle a los migrantes sin ningún tipo de alojamiento ni alimentación. Esta medida generará rechazo social, aumento de la xenofobia y un incremento de la inseguridad ciudadana”. Fuentes del Ministerio de Interior han informado que “se ha dado la orden para que se realicen los trámites pertinentes para conocer los detalles que han dado lugar a esta situación”.

“Llegué el 7 de noviembre; llevo desde ese día en el muelle, como en una prisión”, relata Hamza, informático titulado de 25 años procedente de Marrakech. La Plaza de la Feria de Las Palmas de Gran Canaria está abarrotada de inmigrantes subsaharianos. Algunos vecinos reparten agua y galletas entre el silencio. “La Policía empezó a llamarnos uno a uno por nuestro nombre y nos iba diciendo que nos fuésemos”, explica. A su lado asiente Othman, desempleado de 23 años procedente de Kella des Sraghna. Otro marroquí enfundado en guantes quirúrgicos se une a la conversación e insiste en pedir perdón en nombre de todos. “Perdón, Las Palmas: no queremos molestar; no queremos estar aquí”.

Trámites

En el comunicado en el que el Ministerio del Interior explica lo ocurrido se señala que tras el trámite de la reseña policial de una llegada irregular, ninguna persona puede ser legalmente retenida salvo por causa justificada, más allá de las 72 horas, como por ejemplo en caso de medidas sanitarias como la cuarentena. La realidad, sin embargo, es que, al menos, desde mayo se han repetido los casos en los que los migrantes rescatados han superado ampliamente ese plazo de custodia policial, tanto en naves como en el propio muelle.

Así lo reconoció la policía en un oficio del 26 de mayo, la primera vez que 86 personas pasaron más de tres días durmiendo en el suelo de una nave del Puerto de la Luz, en Las Palmas de Gran Canaria. También lo han constatado la organización Human Rights Watch, que señaló que dos mujeres llevaban más de dos semanas en Arguineguín, y el juez de control del centro de internamiento para extranjeros (CIE) de Gran Canaria, Arcadio Díaz Tejada, que encontró personas que llevaban 24 días en el muelle. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, aseguró este lunes en el programa Espejo Público que ningún migrante había superado las 72 horas en el recinto.

La llegada irregular de más de 16.700 personas en lo que va de año a Canarias, con picos de más de 2.000 migrantes llegados a las islas en un solo fin de semana, ha desbordado al Ejecutivo que hace meses que arrastra dificultades para recibir, atender y acoger adecuadamente a los recién llegados. El pasado viernes, la ministra de Política Territorial, la grancanaria Carolina Darias, viajó a las islas para anunciar algunas medidas de choque, basadas sobre todo en multiplicar las gestiones diplomáticas para aumentar las devoluciones y frenar en origen la salida de cayucos y pateras. Una semana antes había sido el turno del ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien anunció en rueda de prensa en Las Palmas de Gran Canaria la intención de cerrar el campamento de Arguineguín “en unas semanas”. Ambos prometieron desmantelar cuanto antes el campamento del muelle, ampliamente publicado en la prensa internacional.

“La descoordinación entre ministerios está incidiendo directamente en la desprotección de las personas que están llegando a Canarias este año”, ha asegurado Txema Santana, portavoz del Comité de Español de Ayuda al Refugiado. “Necesitamos que los ministerios se coordinen para afrontar esta situación, y lo que estamos viviendo esta noche no genera ninguna certidumbre al respecto”.

Las carpas de Arguineguín se instalaron en verano como una solución temporal para la reseña policial ante el repunte de llegadas, pero ha acabado convirtiéndose en un contenedor de cientos de migrantes que duermen a ras del suelo durante días. Actualmente hay retenidas en unos cientos de metros cuadrados del muelle casi tantas personas como viven en todo el pueblo de Arguineguín.

La alternativa del Gobierno al muelle es un campamento de carpas militares sobre la tierra del antiguo polvorín de Barranco Seco, a ocho kilómetros de Las Palmas de Gran Canaria. Defensa, que ha cedido a Interior este lugar con capacidad para 800 personas, había instalado ya la semana pasada las tiendas y las literas, pero aún permanece vacío.





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